¿Qué opinan los alumnos de la ECH?

En sus diez años de vida, las aulas han estado ocupadas por alumnos de diferentes países: España, Canadá, México, Colombia, Puerto Rico, Venezuela, Perú, Chile, Argentina, Marruecos y Suecia, entre tantos otros. ¿Qué opinan de la ECH?

 

"Un lugar donde descubro ideas que me alejan del plano habitual cuando las pienso (por la noche quitan el sueño). Un grupo de personas con las que puedo discutir esas ideas. Con esas mismas personas las ideas crecen, se desarrollan y mutan en otras que me hacen permanecer en ese plano de interés que no está ni por encima ni por debajo, es simplemente otro lugar que nunca hubiera descubierto de haber estado solo. Esas ideas me ayudan a entenderme a mí y a todo lo que me rodea (el Universo, vaya). Y son estructurales (esto es, sin la Escuela yo sería otro: no necesariamente peor, pero sin duda otro)."

Antonio Ayuso, 38 años, ingeniero.

 

"Terapia de choque. Desde que cruzas la puerta hasta que abandonas la Escuela no paran de abofetearte con ingentes dosis de realidad. Dosis de realidad acerca de quién te gustaría ser, de quién eres y de quién ya nunca serás. Al final acabas necesitando tu dosis todos los sábados." 

Adrián de Miguel Palomar, 18 años,  Estudiante.

 

"Soy una persona que le tiene miedo a todo. Al ridículo, a entrar al baño equivocado, a la gente con dientes demasiado blancos. La ECH es, para mí, un lugar donde me deshago de esos miedos y los convierto en relatos. Es mucho más satisfactorio que un psiquiatra."

Mariela Villanueva, 29 años, Comunicadora.

 

"Un punto de unión con otras gentes que tienen las mismas inquietudes intelectuales y literarias, donde un grupo de profesionales de humanidades, periodistas, historiadores, filósofos y demás ramas de la cultura, se ponen a disposición de los alumnos para rellenar todos los huecos que éstos puedan tener, y que difícilmente son cubiertos en la vida cotidiana tan ajena a la curiosidad por investigar más allá de lo que ya sabemos. Es un lugar donde se deconstruyen las viejas historias y salen a la luz otras mejores. En la ECH se unen las ganas de ampliar conocimientos, con el deseo de abrir horizontes. El resultado de la fusión de estos dos ingredientes, es demoledoramente interesante y maravilloso."

Marisol de la Sierra, 49 años, Arquitecta de Interiores.

 

"Es el lugar en que lentamente voy desaprendiendo la mayoría de cosas que la vida me ha adosado de mala manera y donde percibo fugazmente algunas verdades sobre mí y sobre el alma humana, afortunadamente al cabo de un instante se escapan otra vez."

Santiago Cabanas, 44 años, Empresario.

 

"Un espacio de encuentro con la esencia misma del ser humano, con mi propio interior reflejado en los otros: con mis propios abismos y mis propias luces. Un oasis dentro del vertiginoso ritmo de la existencia donde puedo venir a respirar."

Blanca Paola Baños, 33 años, Abogada.

 

"Un cambio en la semana. Una fuente de nuevos conocimientos. Dos horas de reflexión anómala a lo largo de la semana. Una fuente de descubrimientos. Un problema, por no saber dónde meter los libros. A estas alturas, un buen puñado de amigos. Un incentivo a ensanchar límites. Una forma de pensar. Y un descubrimiento de los sentidos.

Pablo Quintana, 36 años, Ingeniero Industrial.

 

"En un principio creí que todo acababa en una búsqueda académica, quizá teórica o intelectual. Luego, sin embargo, el conjunto de ideas, conocimientos y cosas que empezó a aportarme la ECH se trasladó a un terreno pragmático, práctico y palpable que provocó un cambio radical en mi visión del mundo; descubrí y reconocí mi experiencia en el mundo y la manera en que la nombraba, y así mismo aprendí a reconocerme a mí mismo, mis búsquedas y mis deseos. Hoy por hoy, casi dos años después, estoy seguro de que he encontrado un sitio en el mundo que antes no tenía, y que sin esa búsqueda jamás lo habría hallado."

Daniel Cristancho, 26 años, Periodista. 

 

"La ECH es un lugar en el que me enseñan a pensar (asignatura que tengo pendiente y no he encontrado otra institución que la imparta). Es el sitio en el que he descubierto una nueva mirada que pasa por la reflexión, la imaginación y el pensamiento. Es un centro especialista en "saberes inútiles", que diría un buen amigo mío, tan inútiles que no somos capaces de ver que los necesitamos a diario. Donde nos acercamos a la Biblia para intentar comprender a los autores griegos y entender, por esto, la actualidad que nos rodea. Donde "La construcción del mundo" es un seminario, aunque pueda sonar a nombre de juego de rol. Es un lugar genial para todos aquellos que sabemos que no somos genios."

Natalia Mariblanca, 24 años, Licenciada en Historia del Arte.

 

"Cuando tenía 4 ó 5 años estaba obsesionada con leer las matrículas de los coches y los carteles de las tiendas; a mí me parecía que debían decir algo interesante o, al menos, divertido. Mi madre, imagino que harta de que le preguntase quinientas veces al día "¿qué dice ahí?", me enseñó a leer antes de que me tocase ir al colegio. A partir de entonces, me encerraba en mi habitación y, cuando me preguntaban sobre lo que hacía, respondía siempre lo mismo: "estoy escribiendo un libro". Leía de aquí y de allá, recortaba, pegaba y construía mi mundo.Y así seguí, siempre con un libro en la mano, aunque con la ilusión de escribir aparcada, pensándola inalcanzable hasta que me encontré con la Escuela y sus habitantes. Parecerá cursi, pero puedo decir de corazón que para mí ha habido un antes y un después; que me encanta el día que tengo clase, que me encanta "ir de bólido" durante la semana pensando en lo que tengo que escribir para la siguiente, que me encanta encontrar las conexiones entre la creación literaria y otros aspectos que nada tienen que ver, a priori, con el tema. No tengo ninguna pretensión más allá de disfrutar, reflexionar, intercambiar y aprender; y todas éstas y algunas más, se están cumpliendo con creces."

Neus Martínez, 39 años, Consultora de Formación.

 

"La ECH es un encuentro con el conocimiento. Una percepción de los sentidos que cae como una bomba creando el caos. Pero en vez de generar destrucción, una vez superado el pánico inicial, define a un ser nuevo."

Juan Roldán, 44 años. Editor y Empresario.

 

"Para mí la ECH es el espacio en el que aprender y profundizar en temas que siempre me han interesado compartiendo esta experiencia con otras personas por lo que resulta más enriquecedor el proceso. Es un centro que te permite una formación continuada porque siempre hay cursos que generan interés. Por otro lado, la relación tanto con profesores y compañeros es estrecha y desde el punto de vista personal el poder de crear nuevos lazos con personas con las que compartes intereses comunes es también agradable y estimulante. Es un espacio de reflexión que crea adicción."

Rosa Gandulla, 48 años, Productora.

 

"La escuela es una llave maestra."

Marta Rodríguez, 34 años, Técnica de Sistema de Microsoft.

 

"Desaprender."

Margarita Jiménez, 39 años, Azafata.

 

"Para mi la ECH fue la oportunidad extraordinaria para soñar, tener visiones y materializarlas sobre el papel. Una oportunidad única para aprender dialogando con los demás y con una misma."

María Orcasitas, 24 años, Profesora y Payasa.

 

"La ECH para mí es un lugar donde todos escuchamos, aprendemos y tenemos algo que decir, donde en un mismo grupo coinciden personas muy diferentes pero con las mismas inquietudes. Es un sitio donde, sobre todo, he encontrado muy buena gente con un gran sentido del humor. Es un antes y un después. La Escuela Contemporánea de Humanidades no te dejará indiferente."

Laura Martínez, 39 años, Licenciada en Derecho.

 

"La ECH, para mí, no fue más ni menos que la gente que conocí, que fue todo."

Kathleen Heil, 27 años, Vagabunda.

 

"Significa lucidez y alegría de compartir con profesores y compañeros tantas vivencias hondas, porque los cursos y seminarios de la ECH no imparten ni exigen erudición, te despiertan, te motivan para leer, escribir y compartir cosas a las que yo por mi cuenta no soy capaz de acercarme. La ECH me ha aportado en los más de 10 años que la frecuento pensamiento y corazón, ganas de seguir viviendo. Por eso es la Escuela."

Iñaki Rodríguez Eguidazu, 64 años, Informático.

 

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