Integrantes del curso 'Sentidos del mundo, imágenes de la conciencia' en la Acrópolis ateniense.

La ECH en Grecia

Atenas sirvió de polis base para luego visitar otros lugares históricos emblemáticos, como Micenas, la tumba de Agamenón, el teatro de Epidauro, la isla de Egina o el Oráculo de Delfos

Con la misma intención de 'sentir el sentido' que los llevó a Jerusalén el pasado marzo, los integrantes del curso 'Sentidos del mundo, imágenes de la conciencia' visitaron este junio tierras helenas. Atenas sirvió de polis base para luego visitar otros lugares históricos emblemáticos, como Micenas, la tumba de Agamenón, el teatro de Epidauro, la isla de Egina o el Oráculo de Delfos

En esta ocasión, y tras varios meses estudiando obras clásicas de autores como Marco Aurelio, Homero, Esquilo, Sófocles o Parménides, el programa del viaje tuvo sus ejes en torno a tres hitos: la 'feliz despreocupación' de Pericles, la máxima socrática de'sólo sé que no sé nada' y la 'mirada eterna' del Auriga de Delfos.

Alejandro Gándara muestra a sus alumnos los límites de la cárcel del Ágora de Atenas, donde se supone que Sócrates bebió la cicuta.

Todo ello se llevó a la praxis en el viaje: Se leyó como homenaje coral la Oración de Pericles en el cementerio de Cerámicos y se discutió la 'Apología de Sócrates' en el Ágora, junto a la prisión donde se supone bebió la cicuta, llegando a la conclusión, casi eclesiastiana, de que el mejor modo de avanzar en el devenir es saber que se está a oscuras ('Sólo sé que no sé nada'). 

También se debatió (al más puro estilo socrático-gandariano: "bajo una higuera en la que se posó una tórtola turca que no paró de hablar") sobre la decisión del filósofo de no huir de Atenas, cuyos tribunales lo condenaban injustamente por corrupción de jóvenes e introducción de nuevos dioses. 

Nueva conclusión: El círculo de su coherencia vital quedó cerrado precisamente con la aceptación del castigo. Su idea de polis, puesta en peligro entonces por ‘los que sí creían que sabían', sólo podía defenderse desde la plena aceptación de las leyes y del pacto del ciudadano con su comunidad, que le ofrece abrigo y educación y a la que ha de devolver, a su vez, protección y obediencia. 

Otro alto importante en el camino, casi un viaje al Hades, fue la visita al Oráculo de Delfos. A un tiro de flecha del Parnaso y del monte donde se celebraban las bacanales en honor a Dionisos, los estudiantes corrieron en el estadio, pasearon las ruinas del santuario y, en definitiva, aprendieron a reconocer e imitar la mirada del Auriga



Esa circular, que sale hacia fuera y vuelve al interior de los que se superan a sí mismos en pleno esfuerzo (ya sea correr una Maratón, escribir una novela o concluir con éxito un curso especial) de modo que, tras el desfonde, acceden a otro plano y entran en contacto directo con la trascendecia, volviéndose ellos mismos trascendentes. 

Esa con ademán desorientado, algo desenfocada y proyectada con la barbilla hacia el cielo. La misma que varios integrantes del grupo adoptaron una vez superados los sucesivos y múltiples accidentes del periplo, con visita a hospital incluida, y una muy parecida a la de otros, declamando al mundo su inminente paternidad a las puertas de Micenas (pero sin duda distinta a la que se evapora de líquidos como el ouzo y la retsina). 

El curso, que nació con vocación de continuidad, se aventurará el año próximo por los caminos secundarios griegos, que confluyen con filosofías orientales, y desembocará en el Imperio romano.

Alumnos en el Mercado de las Pulgas, Atenas.


BLOG EL ESCORPIÓN (www.elmundo.es):

 

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